miércoles, enero 06, 2010

BALADA DE LO QUE NO VUELVE




Vicente HUIDOBRO
(Chileno, 1893-1948)

Venía hacia mí por la sonrisa,
por el camino de su gracia,
y cambiaba las horas del día,
el cielo de la noche se convertía en el cielo del amanecer.
El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros,
las flores daban campanadas de alegría
y mi corazón se ponía a perfumar enloquecido.

Van andando los días a lo largo del año.
¿En dónde estás?
Me crece la mirada,
se me alargan las manos,
en vano la soledad abre sus puertas
y el silencio se llena de tus pasos de antaño.
Me crece el corazón,
se me alargan los ojos y quisiera pedir otros ojos
para ponerlos allí donde terminan los míos.
¿En dónde estás ahora?
¿Qué sitio del mundo se está haciendo tibio con tu presencia?

Me crece el corazón como una esponja
o como esos corales que van a formar islas.
Es inútil mirar los astros
o interrogar las piedras encanecidas;
es inútil mirar ese árbol que te dijo adiós el último
y te saludará el primero a tu regreso.
Eres sustancia de lejanía
y no hay remedio.
Andan los días en tu busca,
a qué seguir por todas partes las huellas de tus pasos;
el tiempo canta dulcemente
mientras la herida cierra los párpados para dormirse.
Me crece el corazón
hasta romper sus horizontes
hasta saltar por encima de los árboles
y estrellarse en el cielo.
La noche sabe qué corazón tiene más amargura.

Sigo las flores y me pierdo en el tiempo
de soledad en soledad.
Sigo las olas y me pierdo en la noche
de soledad en soledad,
tú has escondido la luz en alguna parte.
¿En dónde? ¿En dónde?
Andan los días en tu busca,
los días llagados coronados de espinas
se caen, se levantan
y van goteando sangre.

Te buscan los caminos de la tierra
de soledad en soledad.
Me crece terriblemente el corazón,
nada vuelve,
todo es otra cosa,
se van las flores y las hierbas,
el perfume apenas llega como una campanada de otra provincia.

Vienen otras miradas y otras voces,
viene otra agua en el río,
vienen otras hojas de repente en el bosque,
todo es otra cosa,
nada vuelve.
Se fueron los caminos
se fueron los minutos y las horas
se alejó el río para siempre
como los cometas que tanto admiramos.

Desbordará mi corazón sobre la tierra
y el universo será mi corazón.

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