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miércoles, abril 15, 2009

Soneto 38


(Garcilaso de la Vega)


Estoy de continuo en lágrimas bañado,
rompiendo siempre el aire con suspiros,
y más me duele el no osar deciros
que he llegado por vos a tal estado;

que viéndome do estoy y en lo que he andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para huiros,
desmayo, viendo atrás lo que he dejado;

y si quiero subir a la alta cumbre,
a cada paso espántanme en la vía
ejemplos tristes de los que han caído;

sobre todo, me falta ya la lumbre
de la esperanza, con que andar solía
por la oscura región de vuestro olvido.
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Soneto 31


(Garcilaso de la Vega)


Dentro de mi alma fue en mí engendrado
un dulce amor, y de mi sentimiento
tan aprobado fue su nacimiento
como de un solo hijo deseado;

mas luego de él nació quien ha estragado
del todo el amoroso pensamiento:
en áspero rigor y en gran tomento
los primeros deleites ha tornado.

¡Oh crudo nieto, que das vida al padre
y matas al abuelo!, ¿por qué creces
tan disconforme a aquel de que has nacido?

¡Oh celoso temor!, ¿a quién pareces?,
que aun la envidia, tu propia fiera madre,
se espanta en ver el monstruo que ha parido.
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Escrito está en mi alma vuestro gesto...


(Garcilaso de la Vega)


Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo,
vos sola lo escribistes, yo lo leo,
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros,
mi alma os ha cortado a su medida,
por hábito del alma misma os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.
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